
Soy un admirador profundo de Tarantino, fue “Pulp Fiction” en 1994 la película que me hizo entender que el cine era algo más que: tiros, comedias románticas y monstruitos dando miedo en casas de madera americanas…. Lógicamente a otras generaciones esto les llegaría con otros directores, pero hablo de mi visión particular.
Bueno, al grano, “Los Odiosos Ocho” es la octava película de Quentin Tarantino, y de nuevo un Western después de “Django” en 2012…. No soy un apasionado del Western, es más, no me gustan las películas del Oeste, y aunque “Django” me gustó por tener el sello del director y una historia nómada que pudiera entretener con la variedad de escenarios y personajes a pesar de todo… con este nuevo film mis expectativas han sido acertadas… me he aburrido.

Sí, digo esto porque a pesar de ser Tarantino, la historia desarrollada casi en su totalidad dentro de una cabaña, me olía a aburrimiento, aunque yo tenía grandes esperanzas por ser quien es su director y guionista.
Considero esta película un capricho de su director, y una consecuencia de su magnificación, esto quiere decir, que el autor no tiene en consideración al público, se ha visto una egolatría hacia su propia persona que no le hace ningún bien… Está bien pensar en uno mismo a la hora de escribir, pero hay que tener en cuenta al público aunque sea en el subconsciente, y en este film no creo que eso haya ocurrido.
No quiero hacer spoiler, por lo que me mantendré cauto en mi crítica personal.
Arrancar con un plano de innumerables minutos para dar comienzo a los créditos, donde se muestra un cristo tallado en madera, es algo pretencioso… a mi ese plano me gustó, pero debo reconocer que no todo el mundo es tan cinéfilo, y que algunos provecharon para ir a comprar las palomitas que en su momento pensaron no les daría tiempo a comprar… volvieron y aún seguía ese plano dando vueltas al cristo anunciando el elenco protagonista.

El elenco es estupendo, que duda cabe, pero en esta ocasión Quentin hace demasiado hincapié en ellos olvidando darle algo de cuerda a la historia…. Los diálogos habrían funcionado muy bien en el año 97, 98 o incluso en el 2000, pero a día de hoy sus diálogos han creado escuela y hemos terminado viendo mucho cine con este tipo de conversaciones y estilos, incluso mucho más ingeniosos de lo que esperábamos…
La lentitud del film, junto a las casi tres horas que dura el metraje, hacen que las probabilidades de caer en el aburrimiento se incrementasen… Y así termina siendo, al menos para mí.
Los que amamos su cine pudimos aguantar apreciando detalles que sólo los cinéfilos podemos valorar… guiños como el popular tabaco “Red Apple”, o ver a la especialista de cine Zoë Bell, quien empezó doblando a Uma Thurmanen en Kill Bill, y terminó siendo protagonista de “Death Proof”… son detalles no aptos para todos los públicos.

Los diálogos no aportan nada ingenioso, ni la trama es especialmente interesante… Incluso el desenlace está por debajo de lo que suelen ser sus finales habituales… Parece que el señor Tarantino se ha centrado en su diversión particular escribiendo los personajes, y se ha olvidado de que “Pulp Fiction” y los diálogos que nos asombraban en aquella época, ya no son más que un recuerdo y una leyenda maravillosa, pero tan maravillosa como nos puede parecer el cine de los ochenta ahora… Un cine que tuvo su momento, pero que si no se hubiera reinventado, habría terminado por desaparecer… Por ello cintas como “La Jungla de Cristal” no han triunfado en sus secuelas más modernas, porque no se amoldan al púbico contemporáneo.
El propio Tarantino hablaba maravillas de François Truffaut en el año 94, cuando le entrevistaban por “Pulp Fiction”, y en 2009 decía que había bajado de escala en su ranking personal… Y es que hasta a él le hace mella que un director no se reinvente… esto es lo que nos ha pasado últimamente con su cine.

“Los Odiosos Ocho” se centra demasiado en los personajes, en su maravillosa ambientación y fotografía, en una estupenda música de Ennio Morricone, pero su historia, su guión y sus diálogos dejan mucho que desear. Es más, había algunos gags humorísticos que me dejaban perplejo, me recordaban al humor de “Martes y Trece”, un humor que en los años 80 era para reír a pulmón libre, pero que a día de hoy no tendría ni puñetera gracia, porque como digo, el público evoluciona.
Esto vemos en este film, un Tarantino anclado en el pasado, con chistes pasados de tuerca y un humor que ya está muy trillado. En cuanto a planos y tecnicismos sigue siendo un disfrute, pero esto no es suficiente.
Por otro lado tenemos ese homenaje al celuloide, que quienes nos dedicamos a etalonar sabemos disfrutarlo… la textura, el grano, los colores… lástima que yo no haya podido verlo en sus 70mm ultra panorámico, porque en la pantalla de cine normal, los personajes que estaba en los extremos se hacían pequeñitos y se deformaban convirtiendo el plano en una aberración visual… pero bueno, frente a esto tampoco podemos decir ni nada…

En definitiva, a mi me aburrió bastante, y al público menos erudito le acunó en un sueño profundo… Tal vez quienes aguantasen hasta el final pudieran haberse espabilado con el espectáculo hemoglobínico habitual del director, un espectáculo que se hace entretenido ante tanto sopor, pero que no deja de ser un espectáculo más, sin aliciente que lo convierta en marca de la casa.
Como siempre, tengo que verla de nuevo, porque el cine de Quentin siempre es para ver dos veces antes de juzgarlo, pero para un primer vistazo, este ha sido mi punto de vista particular.
Vayan a verla y opinen.
100% de acuerdo
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