Dani de la Torre y Tony Veiga dirigieron este cortometraje que pudimos ver en 2009 por un montón de festivales, y es que este corto es de los que dejan huella.
Huella no sólo por su temática, donde unos chavales adolescentes se divierten con la violencia como base, pegando y humillando a los más débiles… Algo que siete años después, a día de hoy, continua ocurriendo… huella porque está estupendamente ambientada, interpretada y dirigida… Un corto de esos donde el barrio, la época y las personas quedan retratadas como si de un cuadro se tratase… algo que con el paso del tiempo genera a su vez nostalgia al ver plasmado en pantalla la recreación misma de una ciudad y una época que de algún modo hemos vivido.
Este cortometraje que ayer recordé gracias a la publicación de Miguel Ángel Escudero, el cual recopila cortos para su “Abecedario del Cortometraje Español del siglo XXI”, ha sido uno de los cortos que han quedado en mi recuerdo a fuego, y que hoy quiero compartir con vosotros.
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