
Hacer una película… ¿pero qué se puede hacer? ¿qué cuentas? ¿hay algo qué aun pueda sorprender, o interesar?
En estos tiempos donde se hacen tropecientas mil películas al año y donde puedes verlas todas gracias, o por culpa de internet, ya todo ha dejado de interesar.
No nos impactan los sitios donde viajamos porque ya los habíamos visto en internet… Nueva York ya no le importa una mierda a nadie…. Hollywood suena a coñazo y cualquiera puede hacerse con un equipo de rodaje para hacer cortos…
Todo se va quemando, todo huele a chamusquina, todo es ya de todos y no existe la originalidad porque internet es el agujero negro que se traga las ideas, los trabajos y la calidad de quienes crean y producen arte vertiéndolo al hiperespacio donde se devalúa.
La magia de alquilar una película y esperar hasta la noche para verla se ha perdido… y no es nostalgia. Era un ritual que con la piratería se ha perdido… Miles de películas en tu disco duro… miles de películas que simplemente por el hecho de tenerlas aseguradas pierdes el interés por verlas… Aun recuerdo aquello de pedirle al tipo del videoclub que te guardase los estrenos… era algo un poco mafioso lo sé, si tenías cierto amiguismo con él podías tener ese privilegio… Yo me tiraba hasta dos horas escudriñando carátulas, sinopsis, fotogramas… cuando al final elegía una película era como haber sacado un master… te ibas feliz, orgulloso de tu selección. Está claro que seguimos en la transición analógico/digital.
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