
El cortometraje ha evolucionado bastante de un tiempo a esta parte, y es que antes el cine corto estaba más enfocado a contar historias interesantes, impactantes o simplemente curiosas, donde la presentación de los personajes quedaba descartada por falta de tiempo y de alguna forma se iba directamente al grano.
La evolución dentro de los parámetros técnicos, es decir, tener medios para contar historias cinematográficas como dios manda, fue el punto de inflexión para dicha evolución. Pasamos de cortometrajes extraños a prácticamente secuencias de largometrajes, cosa que de algún modo tampoco conseguía dejar al espectador pegado a su butaca, pues era más un ejercicio cinematográfico que otra cosa.
De algún modo, y como ya contábamos en un post anterior, la involución apareció con festivales de cine enfocado a lo casero con cortos de humor que fueron involucionando hasta contar chistes no más trabajados que los de “Vaya Semanita” o “Agitación más IVA”, vamos, sketch humorísticos del tres al cuarto que ya no tenían nada de cine y mucho menos de historia.
Para poder referenciar el cortometraje antaño del que hablamos en La Muvida, hemos recuperado un corto llamado “The Black Hole” dirigido por Diamond Dogs y que es un ejemplo perfecto del cine corto que se llevaba antes, sin ser este un corto antiguo, pues es de 2010.
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Reblogueó esto en Mario Blanco.
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