
Justin Benson y Aaron Moorhead dirigen este film con guión del propio Benson. Una película filmada casi en su totalidad a hombro, para plasmar la historia de un amigo que ayuda a otro a salir de las drogas, y lo hace de una manera peculiar y muy radical, esposándole a una barandilla dentro de la propia caseta de campo en la que se encontraba. Una caseta que resulta no ser suya, sino de unos tipos de una reserva india con muy malas pulgas, que les advierten de un peligro que no desvelan en ningún momento, y les dejan permanecer allí 5 días a cambio de dinero.
En mi opinión, lo último que da es miedo, pues se centra más en los diálogos y el drama, que en los cuatro elementos paranormales que se encuentran en ella. Con dos actores muy bien puestos (recomiendo la versión original) y creíbles, que ahondan en la trama de una manera divertida y repleta de salidas humorísticas por parte del propio enfermo.

En cuanto al factor terror, como digo, es escaso y se entiende a duras penas. Recuerda un poco a “Carretera Perdida” (Lost Highway - 1997) en la parte donde los protagonistas van encontrando filmaciones de ellos mismos en cintas VHS, CDs o en el propio portátil. Este es el elemento “horror” de la cinta, y es que de alguna manera las grabaciones se van convirtiendo en grabaciones futuras que advierten lo que les va a suceder en unos minutos, dando lugar a escapar del escenario con la intención de salvar su vida, pues las “grabaciones futuras” contienen imágenes de su muerte.
A priori suena muy bien, pero creo que los dos directores se han despistado un poco y no consiguen transmitir miedo alguno. La falta de música y efectos sonoros para resaltar las escenas, hacen perder mucha fuerza a las escenas.

La cinta no está mal, pero creo que no debería de catalogarse de cine de terror, puesto que a los fans de este género les va a decepcionar bastante.
Por Isaac Berrokal
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