
El cine de terror está pasando por momentos de regeneración gracias a directores como David Robert Mitchell con su “It Follows” (2014), o de nuevo James Wan con “The Conjuring” (2013), quienes están dándole una vuelta de tuerca a un género que está maltratado a la enésima potencia por la industria chabacana de Hollywood.
El terror gusta, y hace taquilla, pero también es de lo que más decepciona… y es que hay que tener en cuenta que es un tema muy complicado después de tantas décadas contando historias.
En este caso es más importante cómo se cuenta, que qué se cuenta, pues como digo es muy difícil de sorprender al público con ideas nuevas, y mucho más loable sorprender por medio de la dirección.

Pero también hay factores que debemos tener en cuenta; por ejemplo los ambientes. Casi todas las historias están situadas en la actualidad, y por ello el director debe hacer un sobre esfuerzo para mantener al espectador atento, pues el hecho de plasmar la historia en un mundo contemporáneo, que no nos saca de lo que hemos visto hace unos minutos en la calle, hace que nuestro nivel de atención disminuya. En cambio, si recreas la historia en otra época o en un mundo imaginario, no dejaremos de prestar atención por el simple hecho de estar aprendiendo, absorbiendo información de lo que vemos y desconocemos.
Los personajes que en los 80 triunfaban, como Freddy Krueger o Jason… o la familia de locos de “La Matanza de Texas”, eran personajes peculiares que te dejaban hipnotizado por su peculiaridad. Parece que a día de hoy se da más prioridad a asesinos o entes paranormales sin ningún tipo de “glamour”, y esto tampoco llama la atención a nuestros sentidos.

El “found footage” ha sido explotado hasta la saciedad desde “El proyecto de la bruja de Blair”, han abusado hasta llegar a detestarlo. Y es cierto que se trata sin duda de un recurso barato y efectivo, pues crea cierta sugestión al sentir un plano subjetivo constantemente… pero poco a poco se desgasta de tanto uso.
Tampoco podemos pedir que se vuelvan a construir personajes al estilo de los 80, pues ya sabemos que eso ahora no funcionaría, pero sí que sería bueno enfocar los guiones a otras culturas, otras ciudades, e incluso otras razas. Porque siempre ver las mismas viviendas americanas, las mismas protagonistas rubias y guapas, o incluso las mismas calles yanquis de siempre, aburren hasta a los propios productores… estoy seguro.

El cine de terror tiene aún muchas alternativas, lo que no tiene es productores que saquen la cabeza del culo y hagan caso a quienes realmente saben de esto. Spielberg es de los pocos que se atreven con producciones “arriesgadas”, pues fue él quien cazó a Oren Peli tras visionar la magnífica “Paranormal Activity” en 2007, y a quien produjo sabiendo que había algo diferente en aquella cinta a pesar del desgaste de “La bruja de Blair”.
Seguiremos esperando nuevas realizaciones que nos hagan taparnos con el cojín o con la sábana.
Por Isaac Berrokal
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