
SINOPSIS:
Londres. Una fría noche invernal, Kate va a coger el metro y, mientras espera en un banco del andén, se queda dormida. Cuando se despierta, se da cuenta de que todo el mundo ha desaparecido. Presa del pánico, intenta salir de la estación, pero todas las salidas están cerradas. De pronto, llega un tren completamente vacío, y ella sube. De repente, el convoy se detiene en mitad del túnel y su vagón se queda a oscuras. A Kate la esperan sucesos terroríficos que pondrán a prueba su cordura.
Cuando vi esta película allá por 2004 supe que no era de sello americano, y lo que es más importante, que el guión también estaba firmado por el mismo director. Christopher Smith se atreve con una thriller de terror que se desarrolla dentro de unas instalaciones de metro inglés. Y lo cierto es que lo hace muy bien.
Toma de la historia el punto de vista de la protagonista, la veterana actriz Franka Potente, la cual hace su trabajo sin dejar indiferente a nadie, con un logrado personaje que va adentrándose poco a poco en la trampa que se le ha preparado.

La historia está dotada de una importante dirección que va incrementando el misterio dentro de una acción realista, sin grandes tópicos, y siempre respetando la figura del “monstruo”, sin delatarnos a la primera de cambio de quién se trata, y mucho menos sin cansarnos de verlo en pantalla.
Llama mucho la atención el antagonista, el “monstruo”, que con una extraña forma de rata humana, persigue imparable a nuestra protagonista. Un ser oscuro, deformado y con una clara deficiencia mental que le lleva a cometer operaciones tan innecesarias como fallidas, a gente sana que termina cayendo en su agujero.
La ambientación recreada es sublime, recuerda mucho a “La Matanza de Texas: “el origen” (Texas Chainsaw Massacre: The Beginning - 2006), donde los objetos y los detalles de la producción artística destacan dando lugar a un ambiente sórdido, que delata el lamentable estado mental de quien allí vive.

El individuo tiene un quirófano destartalado repleto de humedad y suciedad, donde realiza sus “operaciones”. Detalles como, por ejemplo, el hecho de que se lava las manos en un grifo del que no sale agua, o que realiza gestos típicos de un cirujano antes de operar, pero donde los objetos sólo están en su imaginación… le dan un ambiente todavía más sórdido y macabro del que disfrutar.
El gore en esta cinta es comedido, o prácticamente nulo. Se trata de una cinta bien trabajada sin necesidad de acudir al reclamo de la sangre para alcanzar a un público más afín con este género… su director apuesta por un guión inteligente dentro de los parámetros que la escasez de sangre delimitan. Y es que es complicado realizar este tipo de tramas argumentales sin caer en los tópicos del cine de kétchup y sesos de cordero.
Recomiendo esta cinta para un público simpatizante del thriller, y amante del terror comedido y serio. Un disfrute con sello británico para aquellos que estén un poco hartos del cine de terror convencional americano.

Por Isaac Berrokal
Recuerdo que la vi también por la misma época. Es cierto que no es gore, pero sí da bastante miedo, esas viejas galerías de metro abandonadas, ese quirófano de vaya usted a saber cuando...
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