
SINOPSIS:
Basada en hechos reales, narra una historia ocurrida en Las Bahamas. Una pareja adicta al trabajo había decidido tomarse un tiempo de relax y pasar unos días buceando. La lancha que los lleva, debido a un descuido de la tripulación, los abandona en medio de un mar, a la deriva y lejos de la costa, en unas aguas infestadas de tiburones...
Esta película se llevó el premio del público en el Festival Sundance, y es que en 2003 este tipo de cine aún no se había expandido como lo está ahora.
Chris Kentis escribió y dirigió este film de muy bajo presupuesto, inventándose lo que a una pareja de americanos les podía haber sucedido en sus vacaciones en las Bahamas. Con esto quiero decir que lo que es cierto, es que fueron olvidados por los monitores de buceo, pero lo que vemos en la cinta, es tan sólo una hipótesis de lo que les pudo suceder.

La producción de este film es muy baja. Con una cámara digital, y sin ningún tipo de iluminación, se adentraron en zonas donde los tiburones rondaban por allí de verdad. Pero eran tiburones “mansos”, una zona donde los monitores adentraron al equipo compuesto de no más de 4 personas para filmar las escenas donde los tiburones comienzan a acechar a sus presas.
Eso sí, la duración es de 79 minutos, alargarlo habría sido un error, pues la presentación de los personajes, y toda la trama hasta que se quedan en el agua, es ya más que suficiente. Y se atisba algo de “paja” para llegar al mínimo de minutos.
Los actores lo dan todo, y es que en un film donde no hay fotografía, donde no hay escenarios, donde no hay música… los actores son la garantía de que eso entretenga y sea creíble… deben trasmitir toda la angustia que se debe sentir a la deriva, con la única ayuda de un chaleco salvavidas.

Durante su aventura da tiempo a dialogar, y podemos observar la transición de los personajes, volviéndose más inestables, más paranoicos y llegando al terror extremo, donde lo peor del ser humano aflora sin contemplaciones.
La dirección es un alarde de ingenio. Pensadlo bien… una cámara digital y a correr… Muchos de los cineastas reconocidos de Hollywood no sabrían ni cómo empezar…
Éste es un tipo de terror que Spielberg ya nos presentó con su “Tiburón” (Jaws - 1975), pero teniendo en cuenta que esto fue real, la piel se pone de gallina por momentos. A parte el director no utiliza música, se limita a ambientar las escenas con el vaivén del agua, por supuesto, los delirios de sus protagonistas.
Hubo después de este film varias películas de menor calado que ofrecían una historia similar, donde jóvenes se quedaban “atrapados” en el agua del océano sin poder subir al barco de recreo que habían alquilado... pero como digo, son películas que aprovechan el tirón de ésta, y que el señor Chris Kentis supo llevar a la pantalla a pesar del escaso formato con el que la rodó, que no llegaba a ocupar toda la pantalla del cine.
Por Isaac Berrokal
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