
Brad Anderson tiene dos películas que me encantan… “Session 9” (2001) y “El Maquinista” (2004). Las dos tienen mucha tela que cortar, pero hoy me quedo con “El Maquinista”.
Esta cinta de terror psicológico protagonizada por un esforzadísimo Christian Bale (tuvo que adelgazar a base de infusiones hasta bajar 30 kilos) no ha tenido el reconocimiento que se merece, y esto siempre me hace pensar que los festivales no dan la talla en muchísimas ocasiones.
Recordemos la sinopsis:
Trevor Reznik, un empleado de una fábrica, padece desde hace un año un grave problema de insomnio, un mal que él oculta y que le provoca terribles alucinaciones. Debido a la fatiga se ha deteriorado tanto su salud física como su salud mental. Repelidos por su aspecto físico, sus compañeros de trabajo primero le evitan, y después se volverán contra él cuando uno de ellos pierde un brazo en un accidente en el que Trevor se ve involucrado.

El argumento es complicado, pero su director sabe ponerlo en pantalla con personajes dignos de un David Lynch en plena forma, y llevados a un nivel superior por actores de la talla de Christian Bale, Aitana Sánchez Gijón, o Michael Ironside, que le da más calidad si cabe al reparto.
Está filmado en Barcelona, y hay que destacar el trabajo de producción artística, pues tuvieron que ambientarla como si de la mismísima ciudad de Los Ángeles se tratase. Cambiaron carteles, señales en las carreteras, y escogieron localizaciones que dieran el pego para lograr dicho propósito… tal vez rodar en España saliera más barato, pero el coste de estos cambios… no sé yo…
Se rodó en un tórrido verano con temperaturas que alcanzaban los 40 grados… y dentro de ciertos interiores, con personal humano y técnico, se rondaban los 50 grados… una auténtico infierno para todo el personal… también para las máquinas, pues las altas temperaturas tampoco les viene bien… A pesar de todo, el rodaje salió, y muy bien…

Brad Anderson ambienta y logra meternos en una historia muy difícil de contar. Poco a poco nos va haciendo entender que el personaje está cayendo en una espiral hacia el caos, por culpa de su insomnio… logra transmitir su paranoia y desconcierto con planos trabajados, una iluminación brutal, y una música inquietante para aderezar tanto misterio de la mano de Roque Baños.
El desconcierto que Christian Bale presenta en su personaje va contagiando al espectador, hasta darnos la sensación de estar drogados… adormilados.. aturdidos… como cuando un personaje siente ganas de orinar y no puede, y terminas queriendo ir al baño tú mismo.
La verdad es que no quiero desvelar nada, creo que es una película desconocida a pesar de todo, y quiero animar a la gente a verla… que descubran su magia y su textura lúgubre.

No se trata de una película de terror al uso, ni vais a encontrar sangre y asesinatos envueltos en acción… se trata de un trabajo magistral, de culto… muy comedido y que tal vez pudo servir de referencia a producciones como “Drive” (2011), donde el ritmo de la historia, sus personajes, y lo que trata de contar, es prioritario al circo visual de otras producciones de igual rango.
Si tenéis 100 minutos libres… no lo dudéis.. echadle un ojo.
Por Isaac Berrokal
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