
¿Estamos ante una película más de exorcismo? Pues lo cierto es que en cierta medida sí, pero se ampara en la incógnita que ofrece la enfermedad del Alzheimer.
La película trata de unos chavales que recorren unos buenos kilómetros en busca de un reportaje sobre el Alzheimer que comienza a brotar en la señora Logan. Una señora no demasiado mayor, con un peculiar físico, delgado y algo parecido a un insecto (en mi opinión).
La cinta está correcta en sus dos primeros actos, donde da a entender que lo que va sucediendo tiene que ver con la enfermedad, y nada más que eso. Pero lógicamente, todo el mundo sabe que se trata de una cinta de terror, por lo que tampoco conviene mantener al publico “engañado”, así que rápidamente el señor , Adam Robitel, su director, comienza a llevarlo por los derroteros que todos esperamos, los de la posesión.

Las secuencias que se suceden son bastante conocidas y típicas en el formato “found footage”. Recorridos por zonas oscuras hasta dar con la señora de espaldas a la pared… cámaras instaladas por las habitaciones donde se observan escenas imposibles típicas de lo paranormal…
La historia va torciéndose cuando descubren que un asesino rondaba por aquellos lares, y deducen que algo tendría que ver con lo que a esta señora le sucede… pero para mi gusto, esa historia comienza a saturar y a llevar por unos derroteros demasiado estereotipados haciendo que pierda fuerza y ritmo.
Lo bueno es que no se tira de efectos digitales, que todo está bastante comedido… y lo malo es que comienza a alargarse sin salir del mismo patrón durante demasiado tiempo. Parece que han dado con el típico error de guión, el de tener una historia, pero no saber desarrollarla hasta dar con el metraje deseado, metiendo paja sin ton ni son y pariendo minutos innecesarios. La película dura 90min, y se podría quedar en 60 muy tranquilamente.

Como digo, a los guionistas Gavin Heffernan y el propio Adam Robitel, se les va de las manos, y comienzan a desfasar con el nudo de la historia, estirándolo hasta el aburrimiento, y posicionando el tema de las serpientes y su simbología en una línea fuera de lugar que ya poco importa a esas alturas.
Me quedo con la idea del Alzheimer y los espíritus, pero desecho el resto de tramas argumentales que arropan el proyecto.
por Isaac berrokal
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