
Ver una película sobre Alzheimer con actores como los que encontramos en este film, es igual a edulcorar el drama hasta limites insospechados. La película escrita y dirigida por Richard Glatzer y Wash Westmoreland (Novela: Lisa Genova), apunta muy bien, pero al no dejar los míticos matices americanos de lado, la obra se torna distante de la cruel realidad.
La manía de construir personajes en entornos adinerados, con casas perfectas y trabajos maravillosos, hace que al espectador no le termine de cuajar algo tan cruel como la enfermedad del Alzheimer… Moore hace un trabajo espléndido, pero como siempre digo, las estrellas de Hollywood brillan por si solas, impidiendo que nos acordemos del nombre del personaje, reluciendo constantemente un “Julianne Moore” que no nos deja adentrarnos en el problema a mostrar.

A parte de esto, el film no se ofrece cruel, las situaciones que le ocurren son de las menos crudas que pueda manifestar esta enfermedad… A pesar de estar filmado con un toque europeo, con mucha cámara a hombro, planos sostenidos de varios minutos, y una música casi inexistente… los colores cálidos de los interiores, las ropas sonrosadas, y el comportamiento tremendamente comprensivo y apacible de sus personajes ante una situación tan desquiciante, hacen de la cinta un despropósito.
En la escena donde va a dar su discurso y los papeles se le caen al suelo, todos nos tememos lo peor… que su gran discurso se truncase ante ese lamentable incidente, pero lejos de eso, sale airosa de la situación… y esto es un grave error en el guión.

Las tramas que engloban a su familia son flojas, parecen no vivir ese drama como cualquier humano lo haría… Hasta el marido (Alexander Baldwin) no parece desquiciarse en ningún momento… su vida sigue más o menos igual, su desesperación es inexistente y la película avanza sin mayores tragedias… Tampoco centran su atención en la descomposición del matrimonio… el sexo, el impedimento de mantener la rutina dentro de una pareja…
Una historia donde hay un personaje con Alzheimer, debe mostrar el cruel agujero por donde se escapa la vida de toda una familia entera… Es de las enfermedades más devastadoras, y de las que más fuerza tienen para arrastrar a amigos y familiares… y en este film esto no ocurre.

Si esta misma película saliera de una producción europea, la cosa pintaría de otro modo… Imagino personajes con trabajos más normales… el marido siendo guarda jurado en un centro comercial… la protagonista profesora de instituto, sin necesidad de mostrar una gran mente para ver como se destruye…. Son este tipo de cosas las que diferencian el buen cine del cine edulcorado de Hollywood, un cine a medias tintas al que ellos consideran duro y digno de los premios que se ha llevado, entre los cuales el Oscar a la mejor actriz principal…

Absurdo, plenamente absurdo si lo comparamos con el maravilloso cine europeo… pero los americanos es lo que tienen, una ceremonia de los Oscars donde ellos mismos se lo guisan y se lo comen, y donde el drama más duro pasa por este flojo guión.
En definitiva, una película delirantemente suave, y profundamente mejorable.
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