
Si “Blue Ruin” (2013) fue una auténtica lección de cine independiente, esta es una lección de escritura de guión interesante, entretenida, y eficaz, teniendo en cuenta que la trama reside entre cuatro paredes.
SINOPSIS:
Tras presenciar un asesinato en un bar, los miembros de una banda de música punk son encerrados en una habitación del local por los autores del homicidio: una pandilla aterradora de neonazis que reivindican la supremacía blanca. Su líder es el dueño del bar (Patrick Stewart), un tipo que no quiere dejar testigos de lo sucedido.
Jeremy Saulnier escribe y dirige esta cinta tan personal, donde se atreve a mezclar el punk y el movimiento neonazi, agitándolo hasta explotar.

La cinta transcurre dentro de un local en mitad de un bosque, esto le da una ambientación húmeda y solitaria, recreando con eficacia un sitio de difícil escape.
Su director consigue con los personajes diferenciar claramente el bien del mal (para quienes no estén familiarizados con los movimientos punk y nazi, es de vital importancia), y traza una trama donde el crimen tiene un por que, y no pierde en ningún momento la tensión, ni desorienta al espectador, incluso abre una puerta a la investigación más personal frente al crimen cometido.

Los tintes Gore que en algunas escenas aparecen en forma de bastos brochazos, le dan a la película un aspecto más crudo, adentrándote aún más en el infierno que se cocina en esa casa. La muerte no pasa desapercibida, los malos son todavía más malos, y esperas que cada muerte tenga una pincelada de ingenio con la que saciar el hambre de terror que esperas ver, y salvando las distancias con el “ingenio” más grotesco de cintas como “Saw”, o el cine Gore de serie B, donde los guionistas exprimen sus cerebros en busca de las muertes más retorcidas, y por supuesto, menos creíbles.
Esta película tiene en común con el cine tradicional de terror adolescente, la premisa de que unos colegas entran en una mansión y van cayendo de uno en uno… pero la cinta salva este tópico con su rapidez, su realismo, y con un instinto de supervivencia más dramático y cercano al razonamiento de quienes estamos sentados ante la pantalla, sin que nos llegue a chirriar alguna acción de sus protagonistas.

Hablamos de una cinta realmente divertida, no apta para personas sensibles, y repleta de audacia escrita sobre papel… algo difícil de conseguir a día de hoy, donde el genero de terror está muy trillado se mire por donde se mire.
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