
Sí hay una película que relate una biografía de una manera intensa, divertida, emocionante y que realmente sienta que el tiempo ha pasado por la vida de un personaje, ésta es DRAGÓN (la leyenda de Bruce Lee). Para mí Scorsese es el rey narrador de historias que cuentan la vida de un solo personaje, pero en 1993 se encontró a la altura Rob Cohen, quien escribió el guión junto a Edward Khmara y John Raffo, el cual supervisó y dio luz verde Linda Lee, la viuda de Bruce Lee.
La historia relata fielmente la vida del maestro de artes marciales y creador del “jeet kune do”, de una manera magistral. Con un Jason Scott Lee maravilloso y acertadísimo para dar vida a Bruce Lee.
Me da pena que una película como ésta no tenga ningún premio ni reconocimiento, y en cambio otras películas de menor nivel, pero de directores reconocidos, sí que los obtengan… esto confirma el mamoneo que hay en Hollywood.

La cinta es de 1993, y explica desde que nace hasta que muere, como un solo hombre fue capaz de triunfar de la nada, en un país racista como es EEUU, y como triunfó tanto en el sector de artes marciales, llevándolas a América en contra de sus propios compatriotas, hasta en el cine de Hollywood, un sitio prohibido para los orientales hasta que él abrió el camino.
Durante el transcurso nos detenemos en su relación con Linda, quien fuera su mujer y madre de sus dos hijos, Shannon y el malogrado Brandon. Una relación en la que tuvo que lidiar con el racismo de su suegra tomando decisiones cruciales para su vida.

Una maravillosa fotografía, una producción artística espectacular y una ambientación de Oscar, nos meten de lleno en unos años 60, 70 de infarto. La música de Randy Edelman se adapta perfectamente a lo que las imágenes nos ofrecen, se casa con cada fotograma y emociona en los momentos tanto dramáticos como de máximo clímax. Los personajes van apareciendo de manera continua dando ritmo y vida al film, y los acontecimientos son meramente retocados para adaptarlos de una forma más cinematográfica y siempre con la licencia que da el realismo.
Cuando hablamos de DRAGÓN no hablamos de una película de artes marciales, hablamos de un Biopic, y tal vez uno de los mejores que se hayan llevado a la gran pantalla. Desgraciadamente pasó desapercibido por los festivales, pero no por las salas, que se llenaron de amantes y no tanto, de las artes marciales.
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DRAGON: THE BRUCE LEE STORY, from left: John Cheung, Jason Scott Lee, 1993, © Universal[/caption]El cometido de este film no era explicar cómo murió Bruce Lee, sino cómo vivió, como bien narra la voz en off de Linda Lee al final del metraje. De hecho no termina con su muerte, tan sólo se explica como en un epílogo, como algo sin importancia, porque la importancia de este film era su vida y su aportación. Una verdadera maravilla menospreciada.
Por Isaac Berrokal
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