
James Wan dirigió el film “Sentencia de Muerte” (Death Sentence – 2007), adaptación de la novela de Brian Garfield con el mismo título pero en escrita en 1975, por lo tanto había mucho que adaptar 32 años después…
Kevin Bacon realiza uno de los papeles, a mi parecer, más interesantes de su carrera. Interpreta a un padre de familia dotado de muy buena educación, educación que sabe traspasar a su familia, y que queda bien representado en la pantalla en el primer acto.
La historia gira en torno a un padre que lo pierde todo (su familia) a raíz de querer vengarse de los asesinos de su hijo, quienes forman parte de una mafia.

Por aquella época corría el rumor de que una banda de delincuentes sudamericanos se divertían asesinando al primero que les diera las luces en el coche, no sé si fue por eso por lo que Wan introdujo esto en el guión, o porque la novela así lo decía… es algo que no he podido averiguar.
Es una cinta que recuerda mucho al cine de los 90, con escenas clásicas de acción y delincuentes malvados sin entresijo alguno que descubrir… El ritmo y los personajes parecen hacer tributo a ello. Hay algo que nos recuerda sobremanera a “Taxi Driver”(1976), y es la espiral de caos en la que cae su protagonista. La transición de hombre de negocios vestido con traje y corbata, a la destrucción de todos sus ideales antiviolencia y su radical cambio de aspecto, un look que recuerda de nuevo a Robert de Niro en “Taxi Driver” en el desenlace final; llegando a raparse la cabeza para entrar en la guerrilla y mostrar maravillosamente la mutación de persona civilizada, a guerrero por la causa.

Lo bonito de este film, y por lo que sabemos que tan sólo es un guiño al cine plano de acción de los 90, son los detalles que remarcan a su personaje protagonista como antihéroe: no saber disparar un arma, la torpeza de quien apunta y dispara por primera vez está reseñada , y la escena donde debe aprender el manual de las armas que compra, nos devuelve a una historia mucho más cercana al cine que consumíamos en 2007, y ahora, en 2015.
Las escenas son entretenidas, con un espectáculo mesurado para mantener el realismo, y sin salirse de la onda vengativa en ningún momento.

El final está repleto de tiros, sangre y sed de venganza que poco a poco vamos saciando al ver como Bacon, malherido, se va cargando a todos los “malos” de la historia a los que habíamos cogido tirria previamente, bajo una dirección bien realizada.
Una película retro para quienes nos gustan los guiños a décadas pasadas. James Wan sabe lo que hace, y ha sabido reflejar muy bien su idea en la pantalla con este metraje.
Por Isaac Berrokal
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