
En 2004 ya no hay excusas para hacer las cosas mal… y Michael Bafaro, director de este ¿telefilm?, no recalca que quiera hacernos entender la película como una mediocridad ochentera… simplemente nos ofrece una realización de pena (y me quedo corto).
Partiendo de que el guión es bastante tópico, se podía haber hecho algo mejor incluso con los pocos medios que contase. Y es que entre la interpretación sobreactuada de Laura Mennell, que con sus 24 añazos de entonces parece estar interpretando a una quinceañera atontada, y lo pesimamente narrada que está la historia, lo menos que puedas hacer es descubrir la “sorpresa final”, en el minuto uno de su comienzo.
Efectivamente, nunca había visto un espectáculo tan lamentable de puesta en escena… ni una dirección tan mal esquematizada… Me pasé la película preguntándome: ¿pero que quieren que creamos? ¿qué la amiga pelirroja está viva? Pero si es evidente que es la niña pequeña (fantasma) del principio… Que claro, si se cambia de ropa, y envejece, nos despista un poco… hasta en el otro mundo las cosas siguen siendo igual… que triste vida la nuestra.

Empezar una historia de terror poniendo toda la carne en el asador, no se debe hacer ni en un corto, porque tras esto, ¿cómo pretendes sorprender al espectador?
Leyes básicas del cine de terror y el misterio que no deben romperse, no te va a hacer mejor, ni mucho menos un genio.
Los planos del señor Michael Bafaro son de auténtico telefilm, más concretamente de película de sobremesa de un martes… travellings que botan… planos des-encuadrados… escenas con déficit de planos que expliquen bien lo ocurrido… un auténtico desastre, donde ni la técnica, ni el talento, aparecen por ningún lado.
No se si este film canadiense tiene fans, pero si los tiene puede ser por pura nostalgia… aunque teniendo en cuenta que hablamos de 2004, me cuesta creer que pueda producir tal efecto en la gente…

La cinta podría ofrecer las muertes de alguna forma más espectacular, al menos para disfrutar de algo… pero si la excusa es que no tenían dinero para hacerlo… “Manolete, si no sabes torear ¿pa´que te metes?”... Así que nos quedamos sin espectáculo gore, y nos quedan unas escenas donde el director pretende aumentar la tensión y el misterio, y todo lo que consigue es preguntarnos una y otra vez ¿pero esta peli es de 2004?... Al menos como experimento nos puede servir, porque mirad:
Si la cinta datase de 1984, podríamos verla con una sonrisilla en la cara… con esa frase en nuestra cabeza diciendo: “eran los 80”, que justificase tal chapuza, pero no es así, por lo tanto no paras de decirte “¡pero que coño es esto!”…. “¿cómo algo se puede rodar tan sumamente mal en los 2000?”…. En definitiva, un verdadero ejercicio de desgana, y un ejemplo de cómo no se debe filmar una película.

Que me disculpen los fans… yo les perdono a ellos por alabar semejante cosa.
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