
He estado un año y medio sin actividad en festivales mientras preparaba mi cortometraje LA TRAMPA. A la vuelta he descubierto un incremento muy notable de cortometrajes filmados o interpretados por caras muy conocidas de nuestro cine o televisión. Me he encontrado con cortometrajes con nombres como: Jaume Balagueró, Alexandra Jiménez, Belén Rueda, Ernesto Sevilla, Berto Romero, Silvia Abascal…. Y un largo etc. más de celebritys españoles.
Siempre ha existido un número de cortometrajes con rostros famosos ante las cámaras… pero en esta ocasión veo mayor número, y claro, la pregunta es ¿cómo nos afecta esto a los cortometrajistas más humildes?
Bueno, pues muchos dirán que es indiferente si el trabajo es bueno, y lo cierto es que así debería de ser, pero como ya expliqué en un articulo anterior, esto es sólo teoría.

Las celebridades son garantía de selección en un alto porcentaje. Los festivales prefieren deleitar a su público con caras, antes que con historias… y esto es así se mire por donde se mire y se diga lo que se diga.
Pero esto no es todo, para quienes nos buscamos la vida como podemos para realizar cortometrajes, y con esto hablo de dinero, se nos hace difícil competir contra este tipo de trabajos, que por tener a quienes tienen, es más sencillo conseguir el material necesario para producirlo… las cámaras, focos y de más cacharros suelen estar al alcance de estas celebridades, ya que trabajan en este mundo, y por supuesto suelen tener mejores condiciones a la hora de reducir precios, o incluso dejar material prestado.

La factura de los cortometrajes de un año a esta parte me está dejando helado… La factura es similar a la del cine industrial de Hollywood… fotografía, ópticas, travellings, steadys…. una orgía de pasta brutal que consigue una calidad extrema… Bravo por ellos… pero como también expliqué en otro articulo, el cortometraje se aburguesa, y los que no podemos llegar a esos extremos nos quedamos atrás… tal vez contando con buenas historias, con buenos actores y con buen equipo humano… pero una fotografía no queda igual con la EPIC DRAGON, que con la CANON 5D MARK III… Los ojos se acostumbran rápido a lo bueno, y los gustos de los seleccionadores también.

No es una queja ni una reivindicación, es tan sólo una reflexión ante un cambio inevitable en la industria tecnológica.
Hemos pasado de la dificultad de rodar en celuloide, a la libertad de lo digital, y como si de un circulo se tratase, hemos vuelto a complicarlo todo con la tecnología de máxima resolución que se pone de nuevo al alcance de unos pocos, como en tiempos del 35mm. Como dice mi madre: “que poco dura la alegría en la casa del pobre”.
No sé si esta ola de selecciones por factura durará mucho, pero esperemos que sí… porque hay una cosa muy clara, donde no hay, no hay… y hablar de “locos soñadores”, cuando uno de los requisitos es la factura de un trabajo artístico, es mucho contradecirse.
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