
El año 2000 aún reflejaba la esencia de los noventa, ese cine heroico acompañado siempre de una grandiosa banda sonora que engrandecía cada escena, y nos hacía estremecernos como niños…. A día de hoy esto se va perdiendo, y va quedando como un nostálgico recuerdo de cuando no nos importaba la física en el cine.
George Clooney no tiene pinta de pescador, más bien podría ser un reputado catedrático, al igual que su amiga pescadora, interpretada por Diane Lane, que nos da la sensación constantemente de ser su esposa, por su extrema educación y su personaje totalmente fuera de lugar ,en un ámbito de pescadores tan asalvajados…

Como digo se trata de una cinta noventera a pesar de estrenarse en 2000, con el veterano director Wolfgang Petersen al frente, era inevitable llenar de fantasía escenas donde el mar más embravecido no ofrece ni una sola consecuencia acorde con lo que sería en la realidad… pero los noventa molaban por eso, porque había licencia para tragarte todo lo que ahora no concebimos tan a la ligera.
Cuando el barco lidia con las olas de 15 metros, y Clooney dirige el barco dando vueltas como un poseso al timón… sin que se moviera un ápice de su sitio tras los empujones devastadores del barco… me imaginaba mi disfrute si se hiciera a día de hoy, con un Clooney volando por la cabina y golpeándose atrozmente contra los cristales… lo poco que quedasen de ellos…

El malogrado James Horner dotó a la cinta de magia, ilusión y aventura como sólo un grande como él podía hacer… Ver la película es disfrutar de su banda sonora, que en muchas ocasiones sobresale a las escenas filmadas.
Cine en familia con un sorprendente final al no existir el temido “happy end” típico de la época… Tal vez cante mucho la aventura paralela que viven los rescatadores del helicóptero, la cual parece ser más paja que otra cosa.

Entretenimiento de salón… palomitas y un buen eructo tras el trago de cocacola final… no llega a conmover a fecha de hoy.
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