
David Pastor y Àlex Pastor (los hermanos Pastor) escriben el guión de este thriller de acción edificado sobre un argumento de ciencia ficción.
SINOPSIS
A un poderoso millonario, enfermo de cáncer, le ofrecen la posibilidad de someterse a un procedimiento médico radical para transferir su conciencia al cuerpo de un hombre más joven. Al principio la operación va bien y el hombre disfruta de su renovada juventud, pero todo se complica cuando empieza a descubrir los detalles en torno a la procedencia de su nuevo cuerpo.
La sinopsis llama la atención, y si tenemos en cuenta que viene de los autores de un gran cortometraje como fue “La Ruta Natural”, debemos pensar que hay chicha que mascar en esta cinta.

Pues bien, el argumento es muy interesante, pero el guión se centra exclusivamente en la persecución de los malos intentando matar al bueno. Con una trama como la que aparenta la sinopsis, se podría haber dado rienda suelta a un sin fin de situaciones mucho más interesantes que peleas y disparos. Por lo que la decepción se hace presente una vez pasado el primer acto, donde la singularidad de la idea aun se encontraba en plena ebullición.
Es una lástima que la trayectoria acabe en un arquetipo casi del cine de los noventa… donde el protagonista resulta ser un marine altamente entrenado que deberá pelear contra los malos malosos que vienen a matar a una niña pequeña y su mamá.
Entiendo que este tipo de cine pueda atraer a un público mayoritario, pero lo que es cierto es que ni los guionistas (los Pastor), ni el director (Tarsem Singh) parecían poder caer en este tipo de cine de andar por casa.

Tarsem Singh es un director indio con cintas a sus espaladas bastante interesantes, como por ejemplo: “La celda” (2000) o “The Fall. El sueño de Alexandria” (2006). Donde se muestra en sus selecciones algo más cuidadoso. No sé si es que quiere pasarse al cine de acción típico porque necesita pagar la hipoteca, o es que de pronto ha sentido la llamada del cine comercial de Hollywood…
Bueno, dentro de la acción podemos destacar la secuencia donde, sin una gran dirección, disfrutamos de coches envueltos en llamas en una lucha en la carretera, que nos llevará al mítico espectáculo visto tropecientas veces, pero que al tratarse de eso, espectáculo, siempre alegra un poco los sentidos.
Por lo demás es bastante plano, no pasa de un tipo repartiendo leches a lo “Bourne” (El mito de Bourne- 2004) pero en menor espectacularidad, coreografía, y por supuesto nada que ver con el maestro Paul Greengrass para todo este tipo de escenas de acción.

Pero no quiero finalizar sin destacar lo único salvable para mis gusto, y es la interpretación de Ben Kingsley, un actor de los pies a la cabeza que no parece librarse de personajes secundarios ni a la de tres, y eso que en cada película demuestra ser mejor que el propio protagonista.
Como digo, es una pena que un argumento tan interesante haya caído en la rutina de una cinta de acción convencional, que olvida los problemas que un acontecimiento así supondría para la vida social y privaba de la persona que se somete a ello.
por Isaac Berrokal
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