
SINOPSIS
Un amoroso padre encuentra un traje de payaso y decide usarlo para el entretenimiento durante la fiesta infantil de su hijo. Tras la fiesta se da cuenta de que es incapaz de quitárselo y su personalidad comienza a sufrir terroríficos cambios. Él y su familia deberán intentar quitárselo en una carrera contra el tiempo para terminar con la maldición, antes de que se complete la transformación y se convierta en un homicida con zapatos muy grandes.
Con esta sinopsis, sin duda dan ganas de verla. Y no es para menos, pues Eli Roth apadrina este film e interpreta al Clown en su estado avanzado de demonización.

La película recuerda mucho a las historias de Stephen King, más concretamente a “Maleficio” (1984), con una trama similar.
Andy Powers da vida a Kent, el papi divertido que se mete en el lío de ponerse un traje de payaso desconocido, que resulta estar hechizado, y que poco a poco le ira poseyendo, y haciéndose parte de su cuerpo, literalmente.
Los primeros minutos son bastante entretenidos, pues no puede arrancarse la peluca, no puede quitarse la nariz de payaso, y da lugar a los primeros brotes de gore del film, por ejemplo arrancando la nariz de cuajo, y darse cuenta de que era parte de su cuerpo…

El deterioro del personaje se muestra muy interesante. Intenta hacer un día normal en el trabajo (vendedor de casas), pensando que podrá deshacerse del disfraz durante su jornada laboral, y dará lugar a divertidas escenas con su toque macabro, delicia de los fans del gore.
Después le siguen minutos donde el personaje va convirtiéndose en Clown, e intenta esconderse de la gente cual “Darkman”, sin saber que su hambre por comer niños y su instinto asesino, crecen en su interior para aflorar al demonio que lleva dentro.

Tiene escenas gores al más puro estilo serie B, y un ritmo rápido y entretenido hasta que las riendas se las dan a Laura Allen, quien interpreta a su mujer, y quien deberá averiguar la manera de eliminar dicho hechizo. Es entonces cuando la película se encamina por derroteros algo aburridos, pero que en no demasiado tiempo, consigue volverse interesante de nuevo cuando llegan a un gran parque infatil cubierto (suena bien, eh?).

Se trata de un film divertido, sin grandes pretensiones ni planos magistrales. Una película para pasar el rato comiendo pizza y poco más.
por Isaac Berrokal
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