
La verdad es que nunca me he visto en la tesitura de no poder hacer una crítica constructiva de una película. El por qué de no poder hacerlo con ésta, es sencillo, porque no se ve nada, la cámara se tambalea de un lado a otro sin control ni planificación, y no ofrece ni una sola imagen de lo que ocurre, dando por hecho que se entiende, y también dando por hecho que los sonidos que acompañan a los caretos de los actores, que aparecen repentinamente ante la cámara dando un grito, son suficiente para asustar al respetable público.

Esta lamentable película no hace más que repetir en su primera parte lo que ya vimos en 1999, y el resto ni se entiende, ni se ve, ni se intuye, porque es simplemente una verdadera mierda. No creo haber utilizado este calificativo jamás escribiendo en este blog, y si lo he hecho bien hecho estará… por lo general muestro respeto a cualquier filme que este mínimamente trabajado, o tenga un resquicio de esfuerzo, pero este bodrio es una demostración de falta de respeto hacia el espectador que paga por ver cine, no basura. Es una tomadura de pelo, un escupitajo a la inteligencia del espectador de parte de su director Adam Wingard.
No malgasten su dinero, ni lo más importante, su tiempo en esta vergonzosa película.
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