
Ron Howard filmó esta película donde se narraba la odisea que sufrieron los tripulantes del Apolo 13 cuando el hombre se disponían a pisar por segunda vez la Luna, y una explosión en un tanque de oxigeno les frustró la operación, la cual se tornó a la de poder regresar a tierra.
El film de 1995 está rodado de una manera muy clásica en el cine del nuevo Hollywood. Personajes muy planos, que aunque representaran la vida de los astronautas en la realidad, se podían haber adornado un poco para que de alguna forma tuvieran una peculiaridad que identificasen mejor dichos personajes… pero bueno, la veracidad de los acontecimientos son muy fieles en la cinta, y se entiende que los personajes también lo sean, a pesar de que puedan llegar a ser aburridos.

Tal vez en los noventa estuviéramos más acostumbrados a lo políticamente correcto, y ver la cinta a día de hoy se puede convertir en un aburrimiento, pues no consigue mantener tensión en los incidentes que ocurren en la nave a consecuencia de estar saltando del espacio a la tierra constantemente. Esto hace que en el momento donde la tensión comienza a hacer mella, nos saquen de golpe situándonos en el placido salón de de la familia afectada en cuestión, y de ahí a la jerga espacial de los ingenieros que tratan de explicar la solución, de manera que todos lo podamos entender…
Las explicaciones en la televisión que se realizaron para el público en general son el recurso que Howard utiliza para hacernos entender por donde van los tiros, pues es fácil perderse en una jerga tan alejada de los ciudadanos de a pie. Aún así, se explica de manera tan sencilla, y con ejemplos tan prácticos, que no llaman la atención lo suficiente como para incrementar nuestra atención.

James Horner compone temas musicales bastante identificables con esta década noventera, y que en la actualidad se quedan algo desfasados…. Nuestra forma de ver el espacio ahora es más espectacular gracias a Nolan o a Cuarón, quienes nos han deleitado en los últimos tiempos con grandes producciones que han dado un giro bastante importante a esto de viajar al espacio, y en ocasiones sin necesidad de banda sonora.

Las dos horas largas de Apolo 13 se hacen algo aburridas y pesadas, y más sabiendo el desenlace, algo por todos conocido. Se puede destacar la frivolidad de la prensa ante los acontecimientos, y el interés póstumo cuando se masca la tragedia, pero se hace poco ímpetu, y se desinfla enseguida… esto le ocurre a cada paso… ocurre el problema y la pantalla se ilumina, pero en seguida se viene a bajo por no dar suficiente tiempo a que cuaje en el espectador. En esta ocasión creo, y siempre bajo mi opinión personal, que Ron Howard no ha conseguido el film que todos esperaban… demasiado soso.