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viernes, 15 de abril de 2016

CORTOMETRAJISTAS (la condición del jurado)

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En estos 10 años que llevo en la competición (suena mal, lo sé) de festivales de cortos, he notado muchos cambios para mal en mi forma de crear… y es que los festivales condicionan mucho a la hora de realizar cortometrajes, te convierten en una especie de analista de mercado que termina influyendo en lo que escribes….

Por lo general las historias que escribo no son muy comerciales que digamos… es decir, no son historias que agraden a un público mayoritario…. No suelo denunciar situaciones sociales, ni suelo contar historias sobre vidas rutinarias, y en el ámbito del terror no soy partidario del gore por el gore, o el susto por el susto….

Pensándolo bien sería más fácil estudiar lo que suele funcionar y así darme alegrías con mayor número de selecciones y premios, pero claro, si realizo cortometrajes es porque me gusta hacerlo, porque me gusta contar lo que me apetece contar, y como me da la gana contarlo…. Entonces eso es justamente lo que decidirá el tipo de público que te seguirá… no será una mayoría, pero será el justo y necesario.

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Hitchcock dijo una vez: “la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo”… entiendo que se refería a un fracaso personal, como autor, porque está claro que si hablamos de éxito contabilizando selecciones y premios, es todo lo contrario, agradar es la clave del éxito…

Si eres realizador novel tendrás la satisfacción de permanecer puro ante el gigante festivalero… poco a poco te influirá el número de selecciones, y si eres débil terminarás sucumbiendo a las mieles de lo estipulado… terminarás realizando cortos que gusten a otros, aunque a ti no te satisfagan… una manera de engañarte a ti mismo muy sutil… porque realmente tu éxito está en hacer lo que te gusta, como te gusta, y que guste… aunque no sea a todos.

En mi caso no me gusta la comedia, no realizo comedia, y esto teniendo en cuenta que sigue siendo la comedia quien se lleva el gato al agua en casi todos los festivales. Pero la comedia no me aporta nada interesante, como decía Truffaut. Así que si tuviera que hacer comedia, sería por encargo y cobrando… porque ya que esto no genera más que gastos, al menos que la sarna no pique.

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Con esto sólo pretendo hacer algo de terapia de grupo para quienes se sienten un poco apartados de las listas de selecciones de los festivales… Ya he explicado en varias ocasiones como funcionan, y por qué funcionan así, por lo que no hay que alarmarse.

Hagan lo que les plazca… no se dejen amedrentar por la opinión de otros. Recuerden que casi todas las celebridades de cine, antes han sido menospreciados.

sábado, 21 de noviembre de 2015

ABURGUESANDO EL CORTOMETRAJE (autolesionándonos)

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Llevo realizando cortometrajes unos 15 años, y en esos 15 años he pasado por muchos formatos de grabación, programas de montaje, e infinidad de festivales. Fundé y dirigí “CORTOMENAR”, un certamen de cortos que llegó a tener muy buena aceptación, con cerca de 600 cortos presentados por edición.

En todos estos años he adquirido mucha experiencia y he visto la evolución de los realizadores gracias a la tecnología que se ha hecho asequible para el usuario de andar por casa. Pero dentro de esta evolución he notado un aburguesamiento en los festivales que deja atrás aquella filosofía de dar pie a los nuevos realizadores… y es que el cortometraje ha sido siempre un método de práctica para andar hacia el largometraje.

A día de hoy el corto es un único producto, sin la palabra “prácticas”, una obra audiovisual que tiene su propio sitio en el ámbito festivalero, y que en su momento tuvo cabida en televisión y estanterías de centros comerciales culturales (esto se ha perdido a gran escala).

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Realizar un corto hace 10 años era tener voluntad, amigos que supieran de cacharros de vídeo y audio, y alumnos de interpretación que se ofrecían encantados a dar vida a los guiones que el director escribía. Todo esto ha cambiado, ahora se a profesionalizado, pero hasta cierto punto. Quiero decir que ahora los técnicos son técnicos, el director de foto es director de foto, y hasta los actores suelen tener tablas en cine y televisión…. Hay subvenciones que piden las productoras y que no son nada modestas… 40, 50 mil euros para producciones de cortometraje que muchos utilizan para pagar todo lo necesario, y en su gran mayoría no utilizan esas cifras para pagar un sueldo a su equipo… ahí la parte no profesional de la que hablo.

Bueno, esto es un caso a parte… pagar o no pagar… allá cada cual, pero lo que está claro es que esas cifras están bien invertidas en última tecnología… Vamos cayendo en manos del consumismo, y pasamos de formato como el que cambia de calzoncillos… Cuando pensábamos que el 4k sería el formato para quedarse un tiempo, rápidamente sacan el 8k, y aún sabiendo que rara vez se proyecta en este formato, los productores lo exigen, dejándose gran parte del presupuesto en esto. Y es que es gracioso como cantábamos victoria ante la muerte del celuloide, una liberación para quienes querían contar historias y no podían… y ahora somos nosotros mismos quienes se encierran en otra jaula llamada 4k, 8k… 3D….

Filming

Los festivales se han ido acostumbrando a estas superproducciones, y cada vez dejan más de lado a los que no tienen esos medios, pero que sí tienen carisma para dirigir y realizar cine.

Para los que no sepan del tema, y piensen que 40 mil euros es una burrada para un corto, deberían saber que el coste del material para filmar es elevadísimo. Un plano puede llegar a costar 100, 200, o 1000€ (de ahí hacia arriba), depende de que se necesite para rodarlo.

Un travelling (esos planos que siguen a una persona de manera frontal, o lateral sin balancearse lo más mínimo…) se incrementa según los metros de vía que necesites… y si quieres que este equipado de electrónica o sea manual para mover la cámara, o si quieres un operador que lo maneje… esto es sólo un ejemplo. La cosa es que el hocico fino de los festivales se deja embriagar por el dulce olor del plano caro, y los pre-seleccionadores sienten que es necesario exponer “cortos que parezcan películas” en sus proyecciones con el fin de que su público neófito crea estar en un auténtico festival de películas pequeñitas, y no cortos…

Se han perdido las buenas historias y los buenos directores, y se han sustituido por equipación técnica y plagios de planos y películas de alto standing… Cortos que calcan la fotografía, los planos, y el diseño de producción de grandes producciones del cine americano, y con los que se meten en el bolsillo a jurados y público. Esto es en lo que está quedando el cortometraje a día de hoy… y parece mentira, cuando parecía que los precios asequibles serían la solución, resulta que preferimos seguir marcando clases, aunque después gran parte del gremio parezca salido del movimiento 15m.

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Esta es una reflexión que me he podido permitir por haber estado muchos años en esto, viviéndolo desde dentro, e incuso formando parte del elenco de festivales nacionales durante 7 años. No es una reflexión vehemente, se trata de algo que realmente me preocupa, y quería compartir.

por Isaac Berrokal

miércoles, 5 de agosto de 2015

FESTIVALES DE CORTOS (modas, temáticas y Black Magic)

  
Hemos hablado de la involución de los festivales, pero como apuntábamos en el artículo, suelen ser festivales de pueblo, festivales promocionales de cultura normalmente requerida por el concejal de cultura para dar cuenta de lo que se hace en el pueblo y demotrar que van a la última... vamos, con connotaciones políticas de por medio. Pero hablemos del festival real, del festival de genero dramático mayoritario en nuestro país y en gran parte de Europa.

Después de muchos años organizando un festival nacional con muy buena aceptación, y siendo jurado de algunos otros, tengo la suficiente experiencia para garantizar lo que cuento en este articulo. Se trata de la clasificación de los trabajos que entran a concurso; lógicamente el cortometraje debe cumplir un requisito de calidad tanto técnica como artística, pero lo que queda claro es que si tenemos que apostar por un caballo ganador lo haremos por el cortometraje social.

El genero social es siempre bienvenido a cualquier festival europeo, pues siempre nos hemos distinguido por ser comprometidos con la sociedad y muy muy humanitarios. El 90% de los trabajos seleccionados cumplen con una labor de concienciar más que de exponer, esto quiere decir que tu trabajo debe ser más didáctico que cinematográfico. Lo normal es que tenga mensaje, que los personajes sean realistas y que cumpla con una fotografía de acuerdo con la tendencia a llevar… sí, hay tendencias en esto de los festivales…. Aunque parezca increíble la aparición de los formatos dieron lugar al clasismo, y hablo de imagen, y no de formatos. La aparición de las Canon 5D y su poca profundidad de campo impactaron de tal forma a los señores seleccionadores que era raro ver un trabajo con formatos inferiores al HD y su magistral nitidez… Films con efecto grano en 16mm o cualquier otro tipo de técnica quedaba claramente descartado.. era lo que se llevaba y no podíamos torturar el ojo humano con pormenoridades…

  
La llegada de las Red One no pudieron hacerse hueco en el pódium, pues no eran asequibles y solo unos pocos podían filmar con ellas, eso sí, tenían un lugar en la selección asegurado al 99%.

La llegada de las Black Magic y sus 4000 x 2160 px denominados 4K fueron la alternativa a las Red One… Se empezaron a alquilar como churros y todo el mundo podía presentar trabajos en 4k después de una dura edición de vídeo con ordenadores que no daban la talla. Eso si, la proyección terminaría siendo en mp4, Mov, o incluso avi… eso si, a 1920x1080 px, esto es en HD.

La fiebre por los nuevos formatos en los festivales ha existido y existirá siempre. Al igual que la admiración por planos caros. Cuando un cortometraje lleva un plano en cabeza caliente, travelling o grúa, tiene la admiración del jurado garantizada, pues este tipo de planos caros dotan a la película de profesionalidad, y esto es espectáculo para el público y una medalla para quien lo selecciona… (es o no es?)

No digo que todos lo hagan, pero la gran mayoría se deja llevar por este tipo de cosas. La cámara a hombro suele estar mal vista por muchos realizadores con suficiente economía como para tener 4 días alquilada una steadycam y un operador, pero lo cierto es que la cámara a hombro es bastante más complicada de llevar, y no hablo de la habilidad del operador, sino de la habilidad del director.

Si hacéis un repaso del Palmares de los festivales os daréis cuenta de quien es el claro vencedor… el cortometraje social, ya sea en formato drama o formato tragicomedia, pero ahí está, dedicado a un público específico, mayoritario tal vez, pero específico.
También existen los festivales que te obligan a poner en sus fichas de inscripción los premios que tienes y los festivales donde has estado, así es más fácil hacer la criba y no pierden el tiempo visionando lo que llega… “este tiene 10 premios y ha estado en el festival de Valladolid… pa dentro.. este nada.. este nada…” es lamentable, pero es así.

  
Por desgracia la inmensa mayoría de los festivales se mueven por tendencias, pero tenéis otros que se nota que valoran el cine como lo que es, y no como un formato, una imagen, o unos actores famosos (esa es otra).

Espero haber aclarado un poco como funciona el mecanismo de los festivales. Por eso hay que saber donde enviar tu trabajo, y las distribuidoras se encargan de elegir el más apropiado… por algo será.

PARADA EN EL INFIERNO (un western macabro)

Tengo que reconocer antes de nada que esta crítica la hago desde un punto plenamente subjetivo, pues tanto Matellano es amigo desde hace a...

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